domingo, 6 de junio de 2010

Qué mal gusto tiene la suerte.

Es bastante conocido por los amables lectores (y si no es así ya es hora de que lo conozcan) el hecho de que soy una persona científicamente correcta y que no hago caso a supersticiones, mitos, cábalas, rituales, males de ojo, maldiciones, gualichos ni antibióticos. Bueno, a algunos antibióticos sí. Por esa razón no verán en mi casa ninguno de los habituales talismanes que utiliza la gente para atraer la prosperidad, la salud o la felicidad. 
Por eso, y porque son horribles.




Una rápida enumeración de los amuletos caseros más populares nos trae figuras de nulo valor estético y producidas en masa con una calidad menos que satisfactoria. No hay manera de que esos muñequitos queden bien en ninguna repisa, sobre ningún bargueño, decorando ningún rincón de ninguna casa cualesquiera que fuese  su estilo. 
El ekeko que ilustra este artículo es decididamente espantoso. El elefantito con la trompa hacia arriba (formando una especie de anillo que debe utilizarse para introducir un billete enrollado) tampoco es un objeto de singular belleza destinado a convertirse en la atracción principal de la sala. Bueno, a mí si que me llamaría la atención, pero siempre me llaman la atención  las cosas fuera de lugar. También está la estatuilla de Buda, con la panza al aire (un poco brillosa de tanto frotarla para que atraiga la fortuna) y una expresión en el rostro que parece gritar "me falta sobra un cromosoma". Cerrando este desfile de monstruitos, tenemos al gato chino que está sentado con su pata delantera izquierda levantada. O la derecha, no estoy seguro. Si ya queremos sobrepasar todo límite y ponernos kitsch , hay unos que son a pilas y mueven la patita, como saludando. El horror, el horror.

El origen de estos feos talismanes suele ser más o menos antiguo, más o menos ligado a ciertas leyendas, más o menos propio de ciertas culturas. Pero el diseño del objeto en sí es moderno, desde que para fabricarlo hay moldes y máquinas.  Es decir, son feos porque los fabrican feos. 
Mire, yo no creo en la suerte. Existe el azar, que es otra cosa. De hecho, lo que la gente denomina suerte es un pobre intento de domesticar el azar. Tal vez en otra ocasión me refiera a ese tema. 
Pero suponiendo que la suerte existiera, me resultaría muy extraño que los amuletos para atraerla se pudieran comprar libremente en cualquier lugarejo de chucherías. Antes, pensaría que un objeto con esos poderes debería ser algo difícil de encontrar, de existencia limitada y enorme valor. Y de gran belleza. Porque sí.
Si yo fuera supersticioso, encabezaría un movimiento para abolir los amuletos horribles y reemplazarlos por otros que no nos avergonzaran adelante de los invitados. El sillón Le Corbusier LC1 de la suerte, la mesa Marcel Breuer de la fortuna, el Rembrandt de la prosperidad. Cosas así. Si además fuesen  objetos que tuvieran una utilidad práctica, mucho mejor. De hecho, lo mejor de todo sería asignarle propiedades protectoras y atractivas de la buena ventura a las cosas que ya tenemos, y sanseacabó. 
Pero temo que de popularizarse esa idea, los fabricantes de amuletos me lancen un mal de ojo, o algo.

Buenas noches.



59 comentarios:

Etienne dijo...

En la medida que la suerte se decida a popularizarse, vamos a estar más distraidos. Digo esto porque la mala suerte nos hace estar más enfocados, más concentrados.
Y no crea que a la suerte no hay que ayudarla. Yo tengo dos boletos de colectivo capicúa como módico esfuerzo para tentarla.

La Ruiva dijo...

Yo tampoc creo en ningún amuleto que traiga la buena fortuna, por eso le juego a la lotería, que dicen que es 100% segura, no?

Almafuerte dijo...

Espero no ofender a ninguno si digo que uno de los lugares más antiestéticos y tenebrosos que haya visto es el santuario del Gauchito Gil, en Mercedes.

En general, los lugares donde se dejan ofrendas terminan adquiriendo una estética deplorable. Igual que ésos rincones de las iglesias donde la gente pide o cumple promesas con una chapita, un dije con forma de pulmoncito, de pierna, muñequitos bebés, etc. (no recuerdo cómo se llaman). Y las iglesias mismas, salvo excepciones, suelen ser espantosas.

Ojalá que esto que digo no me traiga mala suerte.

Lola dijo...

Creer en la suerte, el elefante, la herradura, los martes 13 y todos los demás etc no será muy cientificamente correcto... pero es lindo! (sobre todo si ud. se dedica a vender herraduras decorativas, elefantes cerámicos de sobremesa y rudas macho).
Es casi como creer en Papá Noel o los reyes magos, para qué corno nos sirve saber que no existe, más que para que nuestros padres, tíos, abuelos, padrinos se empiecen a hacer los zonzos con el tema regalos!
Yo confieso que al número 17 le tengo respeto, pero en mi caso es por experiencia personal. Sé que todavía no ha ingresado a la comunidad científica, pero poco le falta.
Yo lo que me puse a pensar el otro día es si me llegara a llenar de suerte para los sorteos estaría en un serio problema para ubicar tantos televisores LCD en mi casa. Me encantaría tener otro más, de hecho podría darle asilo sin dificultad hasta a tres o cuatro más, pero a partir de ahí ya tendríamos un problema de alojamiento. Así que mejor que no crea demasiado en esas cosas ni haga nada por atraer demasiada suerte... a ese respecto al menos!

Y ya que estamos hablando de creencias, le faltó aclarar la que se ha agregado en los tiempos que estamos viviendo: ¿cree en los descuentos de las tarjetas de crédito?

Suerte! (ah, no, no iba en este blog!)

Jazmin dijo...

Bueno, he de coincidir en que preferiría tener sobre mi combinado Phillips unos huevitos Fabergé, en vez de los gatitos dorados chinos que emulan a Droopy, en aquel capítulo donde con una banderita en el brazo dice: hurra, hurra, somos ricos... con la misma gracia que los gatos. Ninguna.
He sabido que los hay de ambos brazos saludadores, con sendos significados. Pseudos significados también podría decirse, sí.
Pero no quiero pecar de soberbia al denostar ajenas creencias.
Frotar la barriga prominente de un Buda, es una cosa, y que mi mamá me cure el mal de ojo, es otra muy distinta.

Almafuerte dijo...

También se podría dar vuelta el último párrafo, y usar la superstición para salvar obras en peligro. Por ahí conviene argumentar que "el art decó trae suerte!!!", y listo.

También se podrían inventar espantosas leyendas urbanas... por ejemplo "una maldición satánica cayó sobre los que vandalizaron la Casa del Puente... cayeron uno a uno presa de un destino atroz... si pintás un grafiti o prendés fuego al parquet, te morís ..." , algo al estilo de la tumba de Tutankamón.

LadyMarian dijo...

No creo en nada de eso. En mi familia se creía en Dios y trataban con él en forma directa, sin usar a santos de intermediarios. jaja! La única excepción que hace mi madre es que le reza a San Antonio para que aparezcan las cosas perdidas.

Hay tipos que, por ejemplo, que usan las mismas zapatillas porque les traen suerte y hacen goles. Yo diría que las usen porque probablemente les quedan cómodas. A pesar de todo me parece mejor creer en los poderes de esa zapatilla olorosa y no en un gato made in China.

Y ni me hablen de Papá Noel (algo dijeron por allí) porque tenía un conflicto cada vez que llegaba la Navidad. Inventarle a mi hija toda la historieta del gordinflón me superaba y por eso lo delegaba en otro. Por suerte ya no cree (supongo que gracias a mi falta de onda). La primera vez que le quiso escribir una carta yo le dije que le mandaba un mensaje de texto. ;-P jaja!

Pablo dijo...

Bugman, el Rembrandt de la prosperidad existe realmente.

Todos los que tienen un Rembrandt son obscenamente ricos.

WaitMan dijo...

Ahhh... Pablo tiene razón.

Algún día, podré decir que obtuve toda mi fortuna por haber acariciado todos los días mi Rolls Royce.
Eso sí: para no ser menos, lo pintaré de rojo y le pondré caballitos en degradé a los costados.

Saludos.

Anavril dijo...

Mire, yo no creo en toda esa superchería...pero le juro que lo que me mea no es un gato sino un elefante! Asique si alguien sabe de algun cachivache horrible o danza hoki poki a realizar para poder auyentarlo y asi tener algo de suerte...y no hablo de buena suerte sino simple suerte.. distinta de la mala...me avisa, si?

Porque evidentemente el lacito rojo en el bretel del corpiño, el ajo macho en la cartera, las estampitas en la billetera y el agua bendita con la que me rocio antes de salir de casa, no dan resultado.

Ah! y ese gato que saluda es HORRIBLEEEEEE.

kkarlos dijo...

Como ud sabe el ser humano tiende a cubrir sus necesidades existenciales y la suerte es una de ellas, por lo que lo que hacemos es buscarnos algo que la llene y al ser algo inmaterial, las cosas feas y mas bizarras cuadran perfectamente en esa clasificación .... yo como ya tengo suerte pues no necesito nada de eso jajaja enserio !!


Saludos Sr .B!!!

TheJab dijo...

Me encanntó la idea final

... ¿qué tal un Degas de la esperanza?

Rocío dijo...

A mi los gatitos y los ekekos me caen simpáticos.

Almafuerte: las chapitas con formas de pulmoncito, pierna, etc., se llaman exvotos.

El enmascarado) dijo...

Estimado Bugman: en líneas generales estoy de acuerdo con Ud. respecto a los objetos horribles que supuestamente sirven para atraer la buena fortuna.

Por otra parte, soy un convencido de que hay ciertos objetos elegantes que traen suerte o mejoran la que uno ya posee. El ejemplo que me viene a la cabeza es lo que me ocurrió hace poco en España.

Tuve un choque que dejó mi auto en el taller por 30 días y mi compañía de seguros me autorizó a retirar un coche de repuesto en determinada agencia de alquiler de autos.

Como soy un tipo afortunado, el modelo de coche que me correspondía (un Megane o equivalentes) no estaba disponible y, en su lugar, me dieron un Mercedes Benz Clase C flamante con apenas 3.700 Kms de uso.

A su vez, este auto me trajo suerte ya que me volvió a hacer visible a los ojos de las señoritas. Me explico, superados los 50 años de edad, dejé de ser visible para las mujeres de 20 a 35 años e, incluso, para algunas más mayores.

Las únicas que continuaban prestándome atención, por mi aspecto próspero y distinguido seguramente, eran las profesionales. No, no me refiero a las médicas o abogadas, Ud. ya me entiende. Las que querían marido también me continuaban viendo, pero, como tengo mujer, no necesitaba otra ya que eso es delito.

Tuve la suerte de que el Mercedes me tornase de nuevo visible, aunque solamente cuando estaba dentro del coche. Por supuesto, me abstuve de aprovechar esta racha afortunada, pero me gratificó el ego ver que había vuelto a llamar la atención de las mujeres como cuando tenía 30 años.

Aclaración necesaria: a los 30 años llamaba la atención de las chicas porque también andaba en un auto Mercedes Benz. Siempre tuve suerte y fortuna.

Stella dijo...

Todas estas cosas de los amuletos, a los únicos que les trae suerte, es a los que logran venderlos. Fíjese Ud que la gente que mas los usa es la gente mas necesitada. Parece una pavada, porque si una persona tiene dinero no necesita de un amuleto para tener dinero, porque ya lo tiene. Pero no lo es, porque el amuleto de los que tienen plata es la plata misma. Mi viejo decía que la plata atrae a la plata, y, si bien es muy discutible, algo de razón tiene.

En realidad pienso que aferrarse a un amuleto, es, para algunas personas, como aferrarse a una balsa en medio de un naufragio.
Algunos usan la teoría de "El Secreto", aferrarse a la idea nomás. Otros prefieren un gatito que mueva la parita. Será que se tienen menos fe.


Lady Marian, en mi casa también le pedimos a San Antonio que nos ayude a buscar las cosas perdidas. No se como cornos hace, pero siembre sabe dónde están! Para mi que las esconde el mismo, solo para ser popular!

Stella dijo...

Perdón, parita = patita

Nefertiti dijo...

Yo me pregunto.... a usted le parece que la gente que puede tener El sillón Le Corbusier LC1 de la suerte, la mesa Marcel Breuer de la fortuna, el Rembrandt de la prosperidad.... realmente necesita suerte???
Los amuletos estàn un poco màs al alcance de la plebe, que es la que casualmente tiende a ser supersticiosa.

el charlo dijo...

Jefe: El Buda a mí me suena que tiene cara de "sobrarle" un cromosoma... Quizá en el sorteo le tocó uno de más, por su suerte...
Lo del gato me enteré que puede ser cualquiera de ambas patas, una trae la fortuna y la otra no recuerdo (evidentemente no es la memoria para estos datos)...
Yo tampoco creo en la suerte, pero me encantan los ritos, aunque tengo varios de los que Ud. citó en mi casa... Ah! El elefante algunos dicen que tiene que estar mirando a la puerta y otros aseguran que de espaldas (como entrando al habitáculo con la fortuna)... Pero la garantía al adquirirlos nada dice de todo ésto...
Ahí debiera estar la primera pista...

Mona Loca dijo...

Coincido con usted.

El ekeko es un espanto, el gatito chino me resulta simpático, pero vamos, no lo tendría en mi casa.

En mi oficina y a instancias de mi socia hay un San Benito detrás de la puerta, pero puesto de tal modo que no se ve. Dice ella que no sé qué hace. Y bueh. No molesta. Es como una medallita.

(Nota mental: averiguar origen de la expresión "colgarle a alguien el Sambenito", a ver si estoy haciendo exactamente lo contrario de algo beneficioso)

El elefante es una mersada importante. Tiene que haber un porqué de la fealdad de estos símbolos!
¿Será que es porque prueban que uno ve más allá de la estética?
Como en las parábolas esas en donde un viejo harapiento toca a la puerta...y después al que le da de comer le confiesa que es un dios o un genio muy poderoso?
Porque el tipo tiene un corazón noble y lo acogió aunqeu era feo y maloliente?

Hay que buscar por ese lado, evidentemente.

beso

neidorf dijo...

Si tuviera una primorosa cintita roja colgando de su automóvil, seguro que no le pasarían esas cosas raras que le han ocurrido con elementos incrustados y demás...
Corramos la voz de una nueva baratija de la suerte y empecemos a venderla. Así será realmente efectiva, por lo menos para nosotros.

Bugman dijo...

Etienne, si la suerte llega a popularizarse, ya no será suerte. La suerte de todos sería la de nadie, estaríamos todos igual.
Como ahora.

La Ruiva, al menos la lotería depende del azar, que existe y tiene leyes.

Almafuerte, es verdad, todos los "santuarios" y lugares de ofrendas se convierten en un amasijo estéticamente indigerible. tiene que ver, supongo, con la calidad de las cosas que la gente supone que constituyen ofrendas. Digo, no entiendo qué puede hacer el Gauchito Gil o la Difunta Correa con un paquete de cigarrillos o una botella de ginebra barata.

Lola, por más simpáticas que a uno le puedan parecer esas supersticiones, no son más que eso, supersticiones. Lo que yo propongo es asignar esas creencias irracionales a otros objetos que por lo menos no sean tan horrendos.
(si se gana todos esos televisores, venda a algunos, mujer, no le veo el problema. Yo le compraría uno a buen precio).

Jazmín, unos huevitos Fabergé non estarían nada mal como amuletos, buen aporte.
(¿Su mamá cura el mal de ojo? Porque ando con un astigmatismo que me está matando).

Almafuerte, eso es sencillamente genial. Cómo no se me ocurrió.
Un objetivo ambicioso sería instalar en el inconsciente colectivo que la estupidez trae mala suerte. Que además, aunque no sea estrictamente cierto, "todo ocurre como si".

LadyMarian, bueno, yo soy partidario de que a los niños pequeños se les permita creer en algunas cosas, mientras de grandes se den cuenta de que es solo una leyenda agradable.
Pero gente grande frotando la panza del Buda, no. Sobre todo porque si en algún momento se me da por engordar cincuenta kilos soy todo un candidato a ser frotado por desconocidos, y a mí no me gusta mucho que me froten desconocidos.

Pablo, ah, pero entonces entramos en la discusión de si la prosperidad vino antes o después de poseer semejante obra de arte. No, deje, vino antes, ya sé.

Waitman, pero recuerde frotarlo con cera para automóviles, no vaya a ser que le perjudique la pintura. Sería una pena. Aunque claro, mayor tragedia sería que profanara la belleza de un auto clásico con sus ideas de verdulero tuerca.

Anavril, temo decirle que usted no es víctima de la mala suerte, que no existe, sino de la probabilidad, que a veces nos enseña su costado más impiadoso.
No ha antídoto, tenga paciencia, el azar la favorecerá otra vez. O no.
A la larga, todos quedamos empatados.

Kkarlos, me alegro de que tenga lo que usted llama suerte, sea lo que fuere. Más me alegro de que no tenga cosas horribles en su casa. En fin, como podrá ver, me alegro por todo. Ya se me va a pasar.

TheJab, claro que sí, una exquisitez, si me permite.

Rocío, ¿de veras? Pero son tan feos...(Una excepción es un ekeko muy pequeño que vi una vez, hecho de plata y parado sobre una moneda de mismo material. Por supuesto que no servía para el repugnante ritual de ponerle un cigarrillo encendido en la bocaza).

Enmascarado, es usted un supersticioso exquisito. Pondremos, entonces, en la lista de amuletos permitidos, el Mercedez Benz de la visibilidad.

Bugman dijo...

Stella, claramente, los fabricantes de amuletos horribles son los únicos beneficiados de esta moda. Y no me haga empezar con los inescrupulosos que se aprovechan de lo que no le encuentran la vuelta a sus problemas, porque me pongo loco, vea.
(Sí, el dinero atrae al dinero. Se llama inversión, intereses, especulación, se llama de muchas maneras).

Nefertiti, no tengo el Rembrandt, pero confieso que los muebles que menciono están en mi living, y la verdad es que no me funcionan del todo bien.
Igual me niego a comprar el ekeko. Bicho espantoso.

Charlo, bueno, ahora lo corrijo, tiene razón. No me diga que tienen esos mamarrachos en su casa. Sepa que usted ha descendido un poco en mi consideración. Que era muy alta, no se preocupe, tampoco se va a notar mucho.

Mona Loca, mersada es la palabra, hoy lamentablemente en desuso.
Yo creo que lo horripilancia (averiguar si esa palabra existe)de esos muñecos se debe a que están dirigidos a un mercado que no se fija en esos detalles, y si están dispuestos a gastar su dinero en algo evidentemente inútil, para qué se va a poner uno a detenerse en la calidad.
Como empresario de la superchería, yo haría lo mismo. Que se joroben por creerse esas paparruchadas.

Neidorf, cuando me compré el ahora vetusto móvil en el que me desplazo diariamente, no faltó quien me regaló la dichosa cintita. Que fue a para a algún relleno sanitario. Probablemente las ratas de algún lugar del conurbano estén protegidas contra la envidia.
(Yo tengo un montón de Cds en desuso, ponemos de moda el "CD de la enjundia"?)

Julieta dijo...

Muchas veces algún amigo que regresa de sus vacaciones le trae a uno un objeto horrible que según dice ,trae suerte..Lo pongo en una repisa mientras él está y después corro a esconderlo..El tema es acordarse de ponerlo de nuevo la próxima vez que venga de visita..
Tengo una caja llena de esas monstruosidades y no creo en ellas para nada..
Saludos

Viejex dijo...

Mona: La expresión viene de la inquisición y no se refiere a San Benito sino que es una contracción de "saco bendito". Fíjese

Mariela Torres dijo...

Yo tampoco creo en esas cosas poco científicas, y por eso tampoco en el psicoanálisis.

Saludos

Ouchurus dijo...

Mire, no podría estar más de acuerdo.
Odio las superstición. Odio el "yo no mando cadenas, pero por las dudas" y te llenan la casilla de idioteces que si no reenviás,las siete plagas te van a caer en tu casa mientras dormís. Y odio que alguien que ya no recuerdo ni quién fue, haya metido en mi billetera un dolar doblado varias veces "porque trae más plata".
Mi billetera suele estar vacía, y además cada vez que me lo encuentro tengo la breve ilusión de haberme encontrado un billete escondido...y no, es el maldito dólar "de la suerte"!!En cuanto pase por una casa de cambio lo hago monedas para el bondi.

un saludo

Natalia Alabel dijo...

Em, supongo que alguien que tiene un Rembrandt no necesita un amuleto de prosperidad :P

Carugo dijo...

Pero es que los amuletos no han tenido la "buena fortuna" de que sus creadores los hagan lindos.
Y tiene razón respecto a lo de la suerte. No creo que exista.
y le agrego otra cosa que no existe que es la "adivinación del futuro" que sería una especie de suerte en el presente porque usted, al saber lo que pasará mañana, puede actuar en consecuencia.
Acaso vio algún adivinador, parapsicólogo, nigromante o lo que sea que vea el futuro y esté lleno de dinero?
Yo, si pudiera ver lo que pasaría al día siguiente estaría jugando una boletita del quini 6 con los números ganadores.

Mensajero dijo...

Se hace el distraído apelando a gatitos, Budas y elefantes y no menciona su pelada que tan descaradamente pasea por la casa.
¿O no sabe que tocar una pelada trae suerte?

Ceo dijo...

Es muy buen observador y estoy de acuerdo en que todos los amuletos son horribles, también y para ampliar el espectro ¿vió los trofeos deportivos, esas copitas que alguno ganó y exhibe orgulloso en las repisas? son horribles, también los premios Martín Fierro, Clarín, Perfil, Konex, etc, parecen diseñados por Frankenstein . Eso sí es mala suerte, ganarse uno.

Bugman dijo...

Julieta, la compadezco. Por eso yo no le traigo nada a nadie cuando viajo, los demás me retribuyen amablemente de la misma manera, y todos felices.

Mariela Torres, usted me cae la mar de bien, no sé si ya se lo había dicho.

Ouchurus, mire, no hay muchos sospechosos por el hecho de haberle metido un billete en su billetera. A no ser que usted tenga una política de billeteras abiertas.
Gásteselo, mujer, déjelo de propina en algún restaurante y hágase la internacional.

Natalia Abel, vaya usted a saber. No conozco mucha gente que tenga un Rembrandt auténtico. No estoy muy seguro de si vale una reproducción.

Carugo, a los adivinos me he referido en alguna ocasión. Tengo pereza de buscarle el enlace, el artículo correspondiente debe estar bajo la etiqueta "pseudociencias" en algún lugar del remoto pasado.

Mensajero, usted sabe tanto como yo que la pelada es erógena. De manera que no dejamos que cualquier la ande acariciando. Bueno, yo no lo hago, al menos.

Bugman dijo...

Ceo, mi estimado, tiene razón, los premios son unos adefesios . Por eso nunca me gané uno, por prurito estético, nomás.

choripanboy dijo...

Los miedos y "la mala suerte" siempre son negocios para alguien,
los que lucran con estas situaciones,
tienen suerte ...

Yoni Bigud dijo...

Hombre de poca fe... ya llegará el día.

Un saludo.

El Señor F. dijo...

Ponga una estampita de San Pugliese en su escritorio.

Si, ya sé, Pugliese tampoco era un portento, pero aunque sea, es un avance respecto al Buda.

El Señor F. dijo...

Por otra parte, si uno tiene un rembrandt, un sillón Le Corbusier y una mesa Marcel Breuer.. tan mal no le va, ¿no?

El Señor F. dijo...

pd:

Las estatuitas erosionadas no son patrimonio de los budistas y los palermitanos... hay un San Pedro sin pie en la basílica de ídem, o no?


pd2: Veo que pablo se adelantó con la idea de mi mensaje. Changos.

Don Ramon Axl Cardenas dijo...

lo mas mejor en amuletos de la suerte es llevar una pata de conejo en el llavero... para todos menos para el conejo.

Titi dijo...

Y hablando de cosas horrorosas, ¿sabe para qué sirven los enanitos de jardín? ¿También es cuestión de supersticiones y esas cosas?

Y si no sabe, deje nomás. No se meta con los enanos. Seguramente, más de uno de por acá se lo va a recomendar también.

Saludos y suerte.

Perdón. Sólo saludos.

A.R.N. dijo...

todos creemos en algo. hasta la no creencia es una creencia en si. un beso

Bugman dijo...

Chori, obviamente. (Oiga, por qué no inventamos "el chori de la fortuna")

Señor Bigud, es cierto, normalmente, salvo catástrofe planetaria, el día llega.
(a ver si su actitud se debe a que su verdadera ocupación es vender amuletos).

Señor F., Soy un negado para la música, me da lo mismo San Pugliese que el Beato Piazzola.
(Y le digo lo mismo que a todos los que se hicieron los ingeniosos con el tema del cuadrito y los muebles, estos últimos no son tan caros, tengo un tipo que los hace a buenos precios, pero Rembrandrt no trabaja).

Don Ramón, es una suerte para nosotros que los conejos no sean supersticiosos. Y que no usen llaveros.

Titi, los enanos de jardín son muy ,pero muy mersas, y que venga el Señor Mariano a contradecirme.
Le deseo que las leyes de la probabilidad y la estadística le concedan una cantidad apreciable de eventos con resultado positivo sobre el universo de eventos probables.

Bugman dijo...

A.R.N., no, si yo digo que crean en lo que más les guste, pero que por piedad no representen sus creencias con objetos estéticamente deplorables.

A.R.N. dijo...

bugman
lo deplorable para ud puede ser lindo para los demas. los estereotipos de belleza o fealdad son culturales.
amen de eso, si todas las cosas en las que creemos fueran tan inofensivas como un ekeko en repisa...
un beso de la buena suerte?

Titi dijo...

Gracias por los buenos deseos.

Saludos (otra vez).

Cuello de Pavo dijo...

Menos entiendo los que aseguran que pisar mierda o ser defecado por un ave es de buena suerte, pero eso al menos es gratis.

Supongo que será una especie de sacrificio, uno sacrifica su sentido del buen gusto en orden de atraer buena suerte

Neidorf dijo...

El CD de la enjundia... me gusta...
El otro día encontré unos "Mis Ladrillos" que usaba de chico. Podemos implementar el ladrillito de la mejoría eterna ?

Mariano dijo...

Lo que está más que claro es que Botero fue un pionero en esto de los amuletos de la abundancia.

Winter dijo...

Me encantó eso referido a que la suerte es un intento de domesticación del azar. Debería desarrollar esa idea porque me parece que trae mucho consigo.
Creo que no hace falta que le diga que no creo en la suerte. Al único santo que conozco lo llaman San Dinero.
Sólo necesito que me explique cómo se llama que pelota bordee el hoyo y se salga o que caiga adentro y usted pierda el hoyo. O por qué razón ese slice pega en el árbol y queda en medio del fairway y no se va a la calle o queda entroncado.
No me irá a decir que eso es puro culo, verdad?

Winter dijo...

Upps, se me escapó!

choripanboy dijo...

Lord,"el chori de la fortuna"
sospecho que podría ser incómodo para mi en los primeros tiempos,
magínese al people tratando de pasar la mano por mi pelada...

Victor dijo...

No me gusta. El ekeko es el mas feo pero creo que un efecto buscado es ese, que sea feos. De muy pequeño tengo recuerdo de la sensación horrible que me producían estos talismanes.
saludos

JuanRa Diablo dijo...

Sr Bugman, usted publicó esto en el día de mi cumpleaños.
¿Cómo debo interpretarlo?
¿Una casualidad?
¿Un signo de que tendré suerte?
¿Una sacudida a mi concienca para hacerme ver mi mal gusto?
¿Una señal para que me haga budista de panza oronda y brillante?
Respóndame. Vivo angustiado por la duda.

Bugman dijo...

A.R.N. de acuerdo, de acuerdo, pero un ekeko es feísimo, no me venga a decir que no. Bueno, si quiere venga.

Cuello de Pavo, eso lo dicen para sentirse menos salames por pisar caca.

Neidorf, ahí está, yo tengo los Rasti de la abundancia creciente. Negocio en puerta.

Chori, bueno, todo se arregla diciendo que el efecto se verifica únicamente en señoritas de entre 21 y 30 años, de buen ver.

Victor, ¿será? ¿Son horribles a propósito? A mí también me asustaban de chiquito. Igual que los payasos.

JuanRaDiablo, si su intención era que lo saludara por su cumpleaños, espero que se de por satisfecho aunque sea con demora: ¡Feliz cumpleaños!
Por lo demás, no se haga Buda, hágase ekeko.

El Beso de Woody dijo...

Los amuletos están para concentrar en ellos la buena energía que necesitamos para algunas cosas. Lo materializamos en un objetos para no dispersarnos tanto...
Bah, no sé, no soy especialista, estoy sanateando!!! Pero no es una buena teoría???


En octubre del año pasado escribí en mi blog algo relativo a la suerte que tal vez tenga mucha relación con lo que decís. Suelo escribir mucho sobre la suerte o la casualidad o la sincronicidad...

Lindo tu blog, ahora me quedo!!!

RELATO DEL PRESENTE dijo...

Hay amuletos de la suerte descartables. Les dicen preservativos.

Gabriela dijo...

el unico ekeko que hay en mi casa soy yo a las 7.30 AM, hora que salgo de mi casa con accesorios colgantes que paso a enumerar:
mochilas de los niños, portafolios propio y cartera propia, carpetas de dibujo nº 6, camperas y ropa de abrigo (mías y de ellos), flautas anque bajo y amplificador para clases de mùsica, llaves del auto colgando del cogotex y jarros tèrmicos con cafè propio y nesquicks ajenos.

No me quiero imaginar donde me tengo que meter el billete enroscado para componer el cuadro.

Anónimo dijo...

la invención y abuso de la suerte como domesticación del azar...esperaré con ansiedad ese post! pero no para que nos dé el secreto, por supuesto!

Alelí dijo...

ahora está el feng shui, la estética que propone es minimalista y agradable.

habiendo dicho esto, acuerdo, los amuletos no sirven de nada es como querer frenar un tsunami con un tapón de bañadera...un desastre!

yo al ekeko a las 4 de la matina y borracha, le doy...eso si antes que se saque todas esas bolsitas que son re deserotizantes o desodorizantes o algo así.

beso beso

Bugman dijo...

El beso de Woody, bienvenido, vea, no se quede con el blog que después cuando lo quiera vender no le dan nada (a mí me pasó). Linda teoría, sí, para quienes creen en eso de la energía positiva.( Yo soy un escéptico recalcitrante, no es para mí, pero no me haga caso).

Relato, no voy a caer en la tentación de preguntarle si hay que conservarlos y en qué estado.

Gabriela, creo que el ekeko no es el del billete enroscado, pero igual, me da la impresión de que en ese estado a usted ya no le cabe nada, ni enrollado ni planchado.

Anónimo, espere con paciencia, que la cabeza me está funcionando despacito. (Pero me emociona que usted crea que algo valioso puede venir).

Alelí, eso del feng shui...mire, no me haga empezar con el feng shui, que en la empresa compramos oficina nueva y uno de los socios empezó con eso...y...no me haga empezar, caramba.
(A las 4 y beoda usted debe ser una dama realmente encantadora).

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