martes, 16 de mayo de 2006

Grandes olvidados (I)


Inaugurando la serie que hemos dado en llamar "Grandes Olvidados", hoy nos referiremos a los responsables de aquellos carteles que supieron adornar muchos árboles de Buenos Aires. Se trata de aquellos que ofrecían con una tipografía a todas luces artesanal :"Pica y Pica Bajada Cordón" y terminaban su gozoso anuncio con un número telefónico. ¿Qué significaban esos mensajes? ¿Qué clase de servicio prestaban estas personas?
El equipo de investigación de "Los sin-logismos de Bugman" se desplazó hasta una humilde casa cuya dirección no pedemos revelar para averiguarlo. Fue allí donde conocimos a los hermanos Pica.


Al llegar a la humilde casa, nos recibe un perro con aspecto amenazador. Desde el fondo se escucha un grito : "¡Quieto, Svyatoslav!"El perro se queda como galvanizado, y al momento un viejo de edad indefinida se acerca con paso cansino. "Curioso nombre para un perro", le decimos al hombre, y el nos contesta en un idioma extraño, aunque nos parece reconocer la palabra "salame".
El hombre se presenta :"Vladyslav Pica, mucho gusto, pase, pase, ojo, no vaya pisar gówno". Inmediatamente se nos ocurre un pregunta para iniciar el diálogo:
LSB:-Usted no es de acá, ¿no?
VP:-¿Cómo se dio cuenta? Nuestro verdadero apellido es Picaszwelkzswoskzdsky, pero al llegar Argentina anotaron mal.
Notamos que en el interior de la humilde vivienda hay alguien más, que nos observa. La misma edad indefinida, los mismo ojos claros y centelleantes, no puede ser otro que...
RP:-Rostyslav Pica, cómo le va.
LSB:-Bueno, ahora que nos presentamos...
RP:-No presentamos nada. ¿Usted quién diabły es?
Nos identificamos como cronistas, y se produce una pequeña discusión entre los hermanos en ese singular idioma que aún no alcanzamos a reconocer. Igual nos parece entender las palabras "pelado" y "patadas".
VP:-Disculpe, hermano no sabía que usted venía. No recibimos visitas, y con todo lo pasó a nosotros ya desconfiamos.
Nuestro instinto periodístico se dispara y ya encontramos otra pregunta incisiva:
LSB:-¿Y qué les pasó?
Rostyslav suspira, y mira al techo. Vladyslav parece revivir, sus ojos brillan, se acomoda como para empezar una historia.
VP:-Aquí donde ve, nosotros fuimos muy ricos. Millonarios. (Rostyslav sacude la cabeza, como si hubiera escuchado lo mismo un millón de veces).- Sobraban los zlotys. Y todo eso lo hicimos con propias manos nuestras.
RP:-¿Nosotros somos de Polonia, sabe? (Ahora lo sabemos, claro, por eso la dificultad para expresarse). -Mineros en Tarnobrzeskie.
Vladyslav se impacienta, no le gusta que lo interrumpan. Sin pedir permiso continúa el relato.
VP:-Llegamos a Argentina en el 45, escapando de...
LSB:-La guerra, claro.
Vladyslav nos dedica una mirada gélida y luego se vuelve de espaldas a observar el enorme pico de minero que como trofeo se puede apreciar colgado en una de las paredes de la casucha. Otra vez nos mira. Otra vez el pico. Decidimos esperar en silencio a que Vladyslav decida continuar su relato.
VP:-Vinimos escapando de la zwarlgwarskyvkaya.
Rostyslav empalidece, si eso es posible en ese rostro tan blanco que es casi fantasmal. Se persigna y repite en voz baja "przekreślać diabeł, przekreślać diabeł ,przekreślać diabeł". Decidimos dejar para el final el preguntar qué es una zwarlgwarskyvkaya.
VP:-No teníamos un centavo, pero arreglamos bien. Conseguimos trabajo rápido, no como ahora. Yo trabajando en fábrica de picadillo de carne, y mi hermano picaba boletos en ferrocarril.
LSB-Je,je.
VP:-¿De qué se ríe?
LSB:-Picadillo, picar boletos...jeje...
Vladyslav mira a su hermano y le hace un gesto significativo. Rostyslav agarra el pico de la pared y se sienta sin dejar de sostenerlo, mirándonos fijamente. El ambiente se pone un poco denso, de manera que durante los siguientes 15 minutos nos dedicamos a observar el intrincado dibujo que forman las grietas del piso, guardando un respetuoso silencio. Finalmente, Vladyslav carraspea y sigue con el relato.
VP:-Un día en pensión del barrio de Barracas donde vivíamos tuvieron que levantar un pared, y los obreros cargaban ladrillos en carretilla que tenían que traer desde calle. Subir vereda con la carretilla cargada costaba mucho, por el cordón. ¿Me entiende? (Cauteloso gesto de asentimiento). -Entonces a la noche con Rostyslav agarramos pico que era lo único que traído de Polonia (Rostyslav ejerce la definición ostensible levantando el pico)- y le hicimos bajada suave al cordón, para que carretilla pasar más fácilmente. Al otro día el capataz vio eso y nos mandó llamar para agradecernos. Y nos dió monedas.
LSB:-Y entonces se les ocurrió hacer ese trabajo y montar una empresa...
Rostyslav levanta el pico y lo clava en el piso. Otra vez el silencio. Nos miramos los cordones de los zapatos durante lo que parece una eternidad, sobre todo considerando que ese día calzamos mocasines. Vladyslav come huevos duros y no nos convida. Al rato, continúa.
VP:-No hacemos empresa ni nada. Capataz nos llama al otro mes y nos ofrece hacer mismo trabajo. Y nos da más monedas. Y otra vez. Y otra vez. Siempre monedas. Así durante 20 años. Entonces nos hacemos millonarios.
Nos quedamos expectantes, esperando que Vladyslav prosiga su historia. Nos mordemos la lengua para no interrumpirlo, pero él se queda callado. Nos mira. Lo miramos. Come otro huevo duro. Nos sigue mirando. Eventualmente, dice:
VP:-¿No va apreguntar cómo hicimos fortuna? ¿Usted es periodista o vino a burlarse de viejo inmigrante?
LSB:-Perdón, pensé que...bueno, ¿cómo ganaron su fortuna? ¿Ahorraron las monedas?
VP:-¡Bicie pieniędzy piłki! ¡Monedas las que saltan!, entonces recibimos herencia de tío de Cracovia, que era un asqueroso de rico y nos deja mucha plata, mucha.
LSB:-Pero...cómo...usted dijo que habían hecho fortuna con sus propias manos...
VP:-Con propias manos firmamos papeles de herencia.
LSB:-Pero, ¿y los carteles?¿Pica y Pica, bajada cordón?
VP:-No se qué carteles dice. Nosotros no escribimos ningún cartel.
La historia se nos escapa por carriles insospechados. Rostyslav se limpia las uñas con el pico. Vladyslav sigue comiendo huevos duros. Juntamos coraje y preguntamos.
LSB:-¿Y donde está el dinero? ¿Qué pasó con su fortuna?
Vladyslav estalla en cólera, su cara se pone roja, las venas del cuello se le hinchan de una manera que parecen mangueras de bombero, mientras grita toda clase de cosas que no entendemos. Rostyslav demuele a golpes de pico una de las paredes de la casa, y grita a su vez en polaco, el perro se pone a ladrar enloquecido, y entra a la casa por el agujero en la pared que la violenta diligencia de Rostyslav puso a su disposición, procediendo acto seguido a mordernos una pantorrilla con un entusiasmo digno de mejor causa. Como podemos nos deshacemos del can y salimos corriendo por el mismo agujero, esquivando un golpe de pico de Rostyslav que queremos suponer no estaba dirigido a nuestra persona.¡Głupi łysy!¡Głupi łysy!, nos grita. Corremos lo más rápido que podemos hasta que nos falta el aire, y nos sentamos en la vereda.
Recuperamos el aliento. Y ahí nos damos cuenta de que nos olvidamos de preguntar qué diablos era una zwarlgwarskyvkaya.

Buenas noches.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

ademas de escribir, lees?

Saludos
Mariel

~*Nyx*~ dijo...

XD... Buenísimo, su emocionante relato ha logrado transportarme hacia esa vivienda de inmigrantes polacos y el detalle de los huevos duros... Inmejorable!

Con ansias esperaré el segundo fascículo de Grandes Olvidados. Excelente cobertura, amigo Bugman.

Bugman dijo...

Mariel: No, no leo, y eso me trae innumerables problemas, el mayor de los cuales es saber qué demonios es lo que escribo. Por suerte tengo un empleado que lee por mí, aunque sospecho que a veces me miente. Por ejemplo, es cierto que escribí un artículo a favor de obligar a todos a comer brocolli?

Bugman dijo...

Estimada srta. Nyx, le agradezco su amable comentario. Como usted sabrá, el periodismo es un sacerdocio, y esa y no otra es la razón por la cual bebo ingentes cantidades de vino mistella.

JuL dijo...

muy buena investigación, me evacuaste una duda que tenia desde que era niño.
jaja.
muy inteligente, me reí mucho.

Anónimo dijo...

Que pena. Si noe lee no recomienda libros y yo queria una recomendación. Tengo cierta afición digamos...desmedida por la lectura recomendada.
Vicios posturales, supongo

Pregúntele a su secretario en todo caso que le recomienda que me recomiende.

Saludos
Mariel

Bugman dijo...

Jul, muchas gracias, bienvenido al blog, póngase cómodo, por allá hay papitas.

Bugman dijo...

Mariel: mi asistente maorí Rangitaiki se niega a hacer recomendaciones literarias. Ante mi consulta me contesta algo que deben ser obscenidades y baila el “Haka”.

Anónimo dijo...

Ufa, Ufa, Ufa.
Usted y su asistente maori.
Ufa.
Si no recomienda, no sirve.
Ufa

Enojada
Mariel

Pola dijo...

Jajaja, bueno Bugman, no me esperaba este relato. Me encantó
Yo soy descendiente de polacos (Mi apellido es Dackiewicz) y me siento identificado con lo que escribe (desde los huevos duros, hasta la tan típica colera y dificultad para acostumbrarse al idioma local).

Un saludo.

Bugman dijo...

Mi estimado Pola, la verdad es que el personaje está basado en un polaco auténtico, que era el padre de un jefe que tuve. No se imagina el carácter podrido que tenía el hombre!
Gracias.

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