viernes, 1 de octubre de 2004

Más boludo que las palomas (reloaded)

Continuando con mi costumbre de reciclar viejos artículos, aquí está algo que escribí allá por el 2001. Sin embargo, no ha perdido actualidad: sigo con el mismo problema que relato.
Supongo que cuando se me acaben las cosas viejas voy a tener que exprimirme la sesera otra vez. Una vez más, mis disculpas para los que ya lo leyeron.
Bueno, me voy a descansar, esto de "copiar y pegar" me deja exhausto.


Debo aceptarlo. Aquella frase "más boludo que las palomas", utilizada frecuentemente para descalificar a un individuo en razón de su escasa habilidad e inteligencia, me cae como anillo al dedo.
Sucede que entre las ventanas de abajo y las de arriba de mi departamento (vivo en un duplex), hay una viga que tiene saliente hacia el exterior. Y es en ese preciso lugar donde multitudes de palomas han decidido pasar sus horas muertas, que imagino serán muchas para una paloma promedio. No es que hayan construído allí sus nidos, es más un aguantadero, un "bulín" de palomas. He visto hasta seis palomas paradas ahí, charlando animadamente en su palomil idioma. Algunos días en que las conversaciones se tornan en discusiones, me he despertado alarmado por el nivel de "cu-curru-cucu" que provienen de la ventana. En ese lugar se refugian de la lluvia y del viento, practican sus rituales de apareo en esta época primaveral (emitiendo unos "cu-curru-cucú" de lo más excitados), o simplemente depositan sus cuerpos cansados luego de sus...lo que sea que hagan todo el día.
Ahora bien, no es que yo sea un "colombófobo" ni mucho menos, pero resulta que estos inmundos animalejos desconocen el concepto de "toilet", de manera que expulsan los productos finales de sus procesos digestivos sin ningún tipo de pudor, y con un entusiasmo digno de mejor causa. Las heces caen sobre el piso de mi balcón, que para empeorar las cosas, es de lajas de color negro. A juzgar por el tamaño de sus regalitos, estas aves comen mucho mejor que yo, y el resultado es que mi balcón es normalmente un lugar asqueroso, hediondo y cochambroso al que hay que ingresar munido de esos trajes que usan los yankees para revisar los sobres con ántrax.

Pacientemente, una vez por semana limpio el enchastre, juntando considerables cantidades de palomil guano (me pregunto si podré utilizarlo como fertilizante). Y a decir verdad estoy harto. Mientras estoy en mi casa, que por cierto no es mucho tiempo, apenas aparece un bichejo alado me lanzo hacia la ventana agitando los brazos como un demente, y normalmente esto esto lo aleja...solamente por un rato. Tengo la teoría del que el cerebro palomesco no tiene la capacidad suficiente para acumular experiencia, aquella cualidad que hace que si cuando niños metemos los dedos en una olla con agua hirviendo la quemadura resultante nos enseñe: "Olla con agua burbujeante=quemadura=duele=no tocar nunca más". Imagino que la mente de estas ratas con alas debe funcionar así:

(Pensamiento de paloma volando) : -UUuggg, me voy a parar en esa viga y voy a hacer mucha caca.
(Vengo yo corriendo hacia la ventana saltando, gritando y agitando los brazos)
(Pensamiento de paloma): -Uhhhh, un loco, a ver si me mata! (paloma sale volando).(Pensamiento de paloma volando): -Uhhh..como zafé...casi me agarra....Uggg, me voy a parar de nuevo en esa saliente y hacer mucha caca.
(Sugerencia: al representar esta escena, utilizar voz de estúpido si le toca hacer de paloma).

Entonces, la paloma ahuyentada a veces gira en el aire e intenta volver a pararse en mi ventana, incluso cuando yo sigo agitando los brazos y saltando, lo cual resulta en otra huída apresurada, otro giro en el aire, y así dos o tres veces, hasta que parece que se va buscando horizontes menos hostiles. Pero no. A los pocos minutos, olvidó todo lo aprendido, y vuelve y se reinicia el ciclo.
Esto resulta un poco cansador para mí, y evidentemente las palomas no sacan ninguna conclusión lógica del asunto. Para ellas, el loco de la ventana es un acontecimiento siempre nuevo y sorpresivo. Supongo que por esa causa las palomas tienen ese aspecto juvenil durante toda su vida, su cuerpo nunca llega a acumular las marcas de la experiencia.
Por supuesto que toda esta actividad no tiene lugar cuando no estoy en casa, que es la mayor parte del día. Durante esas horas, las palomas hacen uso, abuso y prostitución de mi propiedad, y sus deposiciones se acumulan en regulartes montones hediondos. Ni hablar cuando me voy de viaje por unos días. Imagino que en esas oportunidades deben publicitar mi ventana como centro vacacional.

Ya casi me había resignado a este estado de guerra permanente, e incluso mis acciones disuasorias ya se habían vuelto mecánicas y carentes de entusiasmo, pero hoy sucedió el insulto máximo.

Hoy fui despertado por un "cucu--rrucu-cú" particularmente sonoro. Y cuando abrí los ojos, allí estaba: lo que imagino será un miembro de algún tipo de unidad de elite del ejército palomesco, estaba parado sobre la baranda de mi escalera, adentro de mi departamento, a un metro de mi cara. Me quedé paralizado. El comando se paseaba de un lado a otro, y con indecible horror pude ver como defecaba sobre mi alfombra. Juraría que vi cómo cerraba los ojitos con satisfacción al perpetrar tamaña osadía. Salté de la cama como un resorte, y perseguí al animalejo por todo el departamento, mientras chocaba con las paredes, torcía los cuadros e iba dejando plumas sueltas por doquier (la paloma dejaba plumas, el que chocaba con las paredes y torcía los cuadros era yo). Al final conseguí sacarlo con el sencillo trámite de abrir la puerta, ya que el muy estólido no pudo encontrar otra vez la ventana entreabierta por donde había ingresado.

Pues bien, ya es suficiente. Esta guerra debe terminar ahora, antes de que las palomas empiecen a dormir en mi cama, usar mi teléfono para llamar a sus parientes de la plaza San Marcos de Venecia y conectarse a Internet con mi cuenta para ver sitios de sexo colombófilos. El problema es que no puedo ganar con las armas que tengo. Me superan en número, y no tienen otra cosa que hacer en todo el santo día que esperar que yo me vaya para venir a cagar en mi balcón.

Es por esto que les escribo. Necesito ayuda. Necesito que me den sugerencias para mantener a las palomas lejos de mi balcón y por supuesto, de mi teléfono. Algo sencillo, barato y efectivo (no puedo poner un campo de fuerza, electrificar mi balcón o contratar a un marine con un M16 para que dispare contra todo lo que atraviese mi espació aéreo).

Alguno de ustedes habrá participado en un combate similar?. Alguien de ustedes venderá el "ahuyenta-pal 3400", que asegura que ningún integrante del ejército alado se acerque, o por lo menos, que le provoque una sequedad de vientre sempiterna?

Y mientras espero...alguien está interesado en comprar 19 kilos de abono fresco?


Buenas noches.

4 comentarios:

Anonymous dijo...

"Si no puedes contra ellos, úneteles."

Asi reza una frase popularmente conocida. Más popular por los dibujitos animados de la Warner que por otra cosa, pienso yo, pero lo que yo piense sobre la Warner no tiene nada en especial en comparación a lo que pasaría si la Warner pensara algo de mi.

¿Una solución? No... no es una solución, sería lo que en computación llamamos un "Workaround", que en el argentino mas puro significa "Lo atamo' con alambre, lo atamo'" y que para cualquier persona normal, son sugerencias inútiles, asi y todo:

Comprate una maceta (o macetón), y ponela abajo de la viga. Transforma eso que para vos son desperdicios en vida, hablando de los 19 kilos de abono. Con el abono, el sol (y si no tenes sol en el balcón, usá un juego egipcio de espejos) y un poco de agua, sería suficiente... para tener una planta no hay que ser experto en Jardinería, asi como que para tener un auto no hay que ser Ayrton Senna (Requiescat In Pace)

Como dice un gran aforismo de la Química (en algun momento me gustaria saber que se tiene que hacer para alcanzar el grado de Aforismo en Química): "Nada se pierde, todo se transforma".

Concluyendo: en realidad no te dije nada, pero te dije todo... y como si fuera poco, yo no te dije nada, si no que te lo dije con palabras que no son mías y pensamientos robados... o sea, nada.

Que tengas suerte con tus palomas (supongo que ellas se sienten tuyas al ver que constantemente estas jugando con ellas a espantarlas).

STAP.

PD: Sorry por el delay de la respuesta, pero llegue a tu blog como 1 año tarde.

Agnes dijo...

Estimado Sr. Bugman, como tuve la oportunidad oportuna de llegar a su Blog y poder comentar en su muy acertado artículo "Pasa en las películas", tengo el agrado ahora de hacerme con un nombre para firmar mis comentarios, dejando atrás el anonimato...
Las palomas, que problema, en mi casa las sufro, las padezco, aves inquietantes si las hay, que lo miran a uno como cuestionando todo lo que se hace...Excremento difícil de sacar, me imagino lo que debe ser la laja negra!; me enteré, además, de que tiene un alto poder corrosivo y oxidante para metales!, asi que, con toda mi predisposición y deseándole muchos éxitos en su lucha aviaria, paso a recomendarle algunos métodos anti-palomiles a saber: Cuelgue un buho (vivo o muerto depende de Ud.) de la viga o algún lugar visible para los emplumados, se dice que les temen horrores...Otro procedimiento consiste en colgar cd's o espejos ya que su no muy agraciada imagen los hace volar en busca de mejores pagos...También puede optar por los alambres electrificados, las redes repelentes o las espinas plásticas para darles una muerte digna de un mártir con pico, elementos que, aunque Ud. no lo crea, son empleados por las compañías anti-plagas (personalmente prefiero los métodos pacíficos). Si quiere, ahora que se acercan las fiestas!, pueden hecharles una bengala, silvador o fuego artificial de otro tipo,el mito dice que estos cachibaches logran espantarlas para siempre...Voy a poner algunos en práctica, después le cuento. Hasta luego! ^^

Bugman dijo...

Hola Agnes, bienvenida, póngase cómoda. Voy a probar lo de los CDs, a ver qué pasa. Por ahí debo tener todavía unos de AOL o las Páginas Amarillas. Ya probé varias cosas, incluyendo un líquido pegagoso y maloliente que me espantaba más a mí que a ellas, hasta creo que les gustaba.
Igual estoy pensando en mudarme y dejarle la casa a las plumíferas.

Anónimo dijo...

¡Muy buen escrito!

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