martes, 13 de junio de 2006

Panegírico del Pelado


Hay quienes llevan la alopecía como una carga, recurriendo a toda clase de ridículos procedimientos para ocultar su condición. Los verán peinando sus cabellos supérstites en inverosímiles diseños, ocultándose bajo artificiales cabelleras de dudosos colores, cubriéndose con sombreros inefables, frotándose la testa con menjunjes variopintos, en fin, proclamando a la humanidad que se sienten menos por el simple hecho de haber sido señalados por la genética para pertenecer un grupo que lleva como característica el no tener pelos en la cabeza.

Desprecio enfáticamente a estos estos calvos indignos, y en cambio saludo con enorme respeto a sus opuestos, de los que formo parte con orgullo: los Pelados con mayúscula. Ya sea que rapemos a cero nuestros restos capilares, los dejemos crecer con despreocupación o les prodiguemos frugales y mínimos cuidados, jamás nos veremos tentados por la opinión superficial de la estética dominate, que supone que sólo quienes ostentan densas matas surgiendo de sus cráneos son ejemplares dignos del homo sapiens.

Antes bien lucimos desafiantes nuestra testuz yerma, soportando con estoicismo las inclemencias de los crudos inviernos y de los soles abrasantes, y recibimos con sincera indiferencia toda clase de epítetos acuñados por chuscos greñudos, porque las palabras de los chistosos de ocasión resbalan por nuestras calvas lisas para caer por su propio peso hacia los más bajos estratos de la estulticia.
Sonreímos indulgentes al ocurrente que nos propone como referencia geográfica señalando que "el Sr. González es ese que está parado allí, al lado del pelado". Contestamos mordaces ante las sempiternas preguntas de los simpaticones que cuando nos lavamos la cara nos detenemos en el trasero, que nos lustramos la mollera con cera para automóviles, que en efecto diferenciamos cabezas de rodillas porque son estas últimas las que generosamente abren sus mujeres ante nuestras lampiñas presencias.

Los Pelados no recurrimos a leyendas hormonales para alegar supuestas compensaciones naturales; no es nada lo que perdimos, nada habremos de ganar a cambio.
Lejos de afeites, tocados, tinturas, peinados, shampúes, estilistas y otros engaños los Pelados partimos a la conquista provistos únicamente de armas nobles, desdeñando a los pavos reales que sin sus plumas vistosas serían simplemente, pavos.

Atrás han quedado las épocas en que una cabeza despoblada era signo de locura, intervención quirúrgica, fantismo religioso o enfermedad. La evolución está de nuestro lado, los hirsutos son un anacronismo, un resabio de nuestros antepasados simiescos y un hombre cuya frente se detenga apenas arriba de sus cejas para dar paso a pelambres intrincadas y cochambrosas parece una estampa de museo de ciencias naturales al lado del elegante perfil de un Pelado de ley.

Somos Pelados, y si alguna vez en nuestra juventud temprana intentamos combatir nuestro insobornable destino fue porque no supimos entonces apreciar el regalo que Natura nos ofrecía, y cuando nos rendimos en esa lucha imposible, fue cuando disfrutamos de la victoria. Portamos laureles invisibles coronando nuestras molleras límpidas, tan desprovistas como las del mismísimo Julio César.
De manera que no se confunda la gente del común: nada tiene que ver un calvo acomplejado y temeroso con un Pelado ufano y arrogante, existe entre ellos parecida relación que entre un lamentable pollino y un caballo pour sang de porte real.

Joven que lees estas líneas y observas preocupado cómo lentamente tu frente se despeja, como una tonsura de santo se insinúa en tu coronilla, abandona toda lucha: si tu hombría, tu talento, tu presencia y tu belleza residen en lo que excreta tu epidermis, entonces nunca has tenido ninguna de esas cosas, y perderás. Si en cambio has cultivado aquello que está por dentro y no por fuera de tu crisma, entonces ya has ganado, y marcharás triunfante junto a nosotros, los felices, los serenos, los elegidos cófrades de un glorioso ejército de señeros portadores de relucientes calvas que brillan insolentes bajo los primeros rayos de un venturoso amanecer. Serás un Pelado, joven, y no podrás estar más feliz de serlo.

Buenas noches

9 comentarios:

Anónimo dijo...

lo cito: 'Los Pelados no recurrimos a leyendas hormonales para alegar supuestas compensaciones naturales; no es nada lo que perdimos, nada habremos de ganar a cambio.'
ha alcanzado ud., en términos musicales, una nota muy alta, un registro muy elevado. dan ganas de ser pelado. dan ganas de quedarse pelado así, dulcemente. su texto debiera distribuirse en las escuelas primarias, para que los niños en vías de transformarse en Pelados, no experimenten daño psicológico alguno por parte de la tremenda mayoría hirsuta. cortenla con zarur y las mitocondrias; denle a los niños el conocimiento para salir adelante en la vida.
acepte ud. esta semicalva reverencia.
JH

Bugman dijo...

Es usted muy amable, mi estimado JH. "Dan ganas de ser Pelado", es un elogio tal vez desmesurado, pero es justamente lo que yo quería decir.

~*Nyx*~ dijo...

Yo tengo algo que decir, y lo digo desde (porque ahora hay que decir las cosas desde algún lado)... lo digo desde... desde la ignorancia más absoluta, si quiere...

¿Por qué si el pelado en cuestión es negro, nadie le dice que es pelado? ¿Acaso el pertenencer a la raza negra es una condición tan llamativa que la calvicie, natural o provocada (nadie se lo pregunta tampoco), pasa desapercibida? No sé, no siempre son minoría.

El tema es que nadie se da cuenta de que son pelados, ni ellos mismos. Se cuestionan más el pelo que la calvicie... como si debieran ser calvos, como si el pelo constituyera un exceso y por lo tanto una vulgaridad (o, quizás, algo pasado de moda; el pelo de la gente de raza negra es muy de los 70's... ya fue... no se usa... ¿qué vendría a ser entonces? ¿un accesorio?).

No sé, lo que yo le recomiendo al pelado que no tiene personalidad, al que todavía no es capaz de ufanarse de su condición y que en vano intenta cubrir el yermo páramo de su desvelo con tres pelos raros, a ese tipo de pelado... le recomiendo... bueno... que sea negro...

Como siempre, en pos de aportar una solución... termino trayendo un problema peor (no voy a dejar que lo digan ustedes).

Ciaooo...

Bugman dijo...

Interesante reflexión, mi estimada Nyx. No se si habrá un morocho entre mis lectores, pero es verdad que nadie anda diciendole a todo un cabllero negro que es pelado. Para mí es solamente una moda, así como en los 70 un negro de ley tenía que lucir enorme afro, ahora tiene que estar rapado. Y todos felices. Yo ya había advertido esto y me quise hacer unos transplantes de la piel que se le iba cayendo a Michael Jackson, pero parece que estaba modificada genéticamente o algo porque quedé tan pálido como el trasero de un noruego.

Anónimo dijo...

http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=816031


con este link queda de manifiesto la real preocupaciòn de la gente acerca de la pelada.

una persona con pelos, no harìa semejante comentario.



pd: desde hace unos meses hay muchos comentarios acerca de los noruegos, adjudicàndole todo misterio, comentario extraño o lo que fuera, a ellos....

"bugman y los noruegos". se impone la nota.


Fuzzzzz

Rata dijo...

Estimado Bugman, permitame utilizar este espacio para paradojicamente reflexionar sobre la reflexión de su lectora Nyx.
Si tomo las palabras de la dama, y las combino con parte de sus propias reflexiones (me refiero a las de bugman), pues mi limitada naturaleza reflexiva me lleva a sugerir que:
a.- si tal como sugiere bugman, la escaces de pilosidad en el paradojicamente en este caso llamado cuero cabelludo, es signo de evolución darwiniana, frente a la pelambre de muchos hominidos, y,
b.- si segun asevera la lectora nyx, la mayoría de los hombres de color no lucen cabelleras.....
No podríamos concluir frente a muchas de las teorias existentes que la raza negra podria llegar a ser mas evolucionada ??????...
Considero que la reflexión que generó este blog en particular puede ser tomada como una importante reinvidación para aquellos que se son en muchos casos discriminados por su color.

Ya se que la reflexion puede disparar mucha discusión, pero me dieron ganas de decirlo... y aprovecho la confianza de Bugman para hacerlo !

gracias !
Rata

Bugman dijo...

Mi estimado Rata, si observamos los resultados atléticos obtenidos por los representantes de la raza negra bien podríamos decir que son mejores ejemplares desde el punto de vista biológico. Y sabiendo que no hay ninguna ventaja para los blancos en cuanto a inteligencia se refiere, para mí que sí, que los morochos son más pulenta. Eso sin considerar la fama de ... de... bueno, usted sabe.
De todas formas para mí la única forma de terminar con esto de las razas es que todos nos revolquemos con todos hasta que seamos del mismo blancorojoamarillonegro color.

Norberto dijo...

No nos confundamos, porque la muchos de los negros que lucen una calva no es porque sean calvos si no que se rapan aunque tengan pelo, y creo yo que son aquellos que no les gusta el tipo de pelo que tienen, por lo tanto algunos se lo alisan y otros se pelan.
Pero ahora que se me ocurre ( y yo tambien soy de esos calvos que se rapan lo poco que me queda) creo que la solucion para aquellos que no quieren que se refieran a ellos como el pelado, podrían irse a un solarium a broncearse bien para que se refieran a ellos como el negro (alias el pelado del solarium)

E PdeVargas dijo...

Pero bueno Sr. Bugman, si a usted le importa un comino ser calvo, ¿a qué vienen tantas explicaciones, justificaciones y tanto rollo? Créame, no necesitamos ninguna justificación de su alopecia, aunque le veo muy preocupado en dárnosla.
Un cordial saludo,
E.

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