viernes, 17 de febrero de 2006

Prejuicios perjudicados


Hace algunos siglos, cuando casi nadie iba a ninguna parte, la opinión que la gente tenía sobre los extranjeros era invariable: eran unos bárbaros que se comían a los chicos crudos o cocidos segun la época del año. Y allí se acababa la discusión. El avance de la tecnología de los transportes y las comunicaciones hizo que esta creencia unánime fuera convirtiéndose poco a poco en toda una gama de matices, naciendo así los estereotipos nacionales: los italianos gritan, los franceses son antipáticos y estirados, los japoneses sonríen mucho, los alemanes son severos, los argentinos son fanfarrones y poco confiables, los mexicanos duermen la siesta, los rusos bailan y cantan, los norteamericanos mascan chicle, los ingleses toman té, los búlgaros hacen corbatas con motivos búlgaros, y así.
Esto no está del todo mal, ya que de esta forma uno se prepara para estar a tono con el lugar que va a visitar. Además de ropa adecuada, uno lleva en la valija un paquetito de prejuicios que le ayudan a comportarse adecuadamente en cada país. Si, pongamos por caso, hay que ir a Alemania, pues se comportará el visitante en forma seria y respetando las leyes, en cambio si se va a Italia hablará a los gritos y haciendo muchos ademanes.
Es importante aclarar que solo se deben utilizar prejuicios que sean útiles, más o menos inofensivos y que tengan alguna base. Conviene informarse adecuadamente.De lo contrario uno corre el riesgo de ofender a los nativos. (Imagínense a un turista frotando vigorosamente la cabeza rapada de un Lama tibetano con una franela porque un amigo bromista le dijo que eso está muy bien visto por allá, y además trae buena suerte).

El caso es que es una tendencia natural de las personas asignarles tales o cuales características a una nacionalidad, a un grupo racial, a una profesión, o cualquier otra categoría que deseen considerar. Yo no escapo de esta tendencia y tengo dos firmes ideas sobre los orientales (los de Asia, no nos referimos aquí a los uruguayos, que son buena gente, morochos y toman mucho mate):

-Los japoneses son amables.
-Los chinos no son amables.

Estas convicciones han sido reforzadas a lo largo de mi vida por una serie de hechos. El primer amigo que tuve en mi vida era un compañerito japonés del jardín de infantes, y el día que me invitó a jugar a su casa sus padres estaban vestidos de kimono y me dieron una galletita con dulce de leche mientras me sonreían mucho. En cambio un compañero mío de la secundaria era chino y era de lo más desagradable. Los turistas japoneses siempre van de a muchos y sonrientes. Los empleados de los supermercados chinos te atienden mal y te cobran más caras las gaseosas que están en la heladera. Por lo tanto mis prejuicios casi ni eran tales, acarcándose a la categoría de datos culturales.
Hasta hace poco.

Durante mis vacaciones tuve la oportunidad de conocer una pareja de japoneses que no sonreían nunca. Jugando al golf se mostraban impacientes cuando venían detrás nuestro y más de una vez revolearon un pelotazo que no cayó muy lejos de donde yo estaba. No contestaban cuando se los saludaba.Y eran japoneses, lo verifiqué.
Ayer fui a un supermercado chino cerca de casa (al que yo evito ir, justamente porque no me agrada que los chinos me maltraten) y ahí nomás a la entrada un empleado me mira y mostrándome todos los dientes (creí que me iba a morder, pero no, estaba sonriendo) me dijo
"Lindo día!". En realidad dijo algo así como "erindo ería!", pero el sentido de la frase fue bastante claro. Y eso no es todo, la cajera me dijo "por favor" y "muchas gracias", y saludó a una clienta frecuente por el nombre. Y eran chinos, lo verifiqué.

Muy bien, alguien me puede decir qué está pasando aquí? Es una broma? Contrataron actores solamente para fastidiarme?. Por favor, adonde vamos a ir a parar? Qué sigue? Una "Escola do Samba" suiza? Rusos abstemios? Ingleses manejando como locos?
Estoy muy molesto, no me parece bien andar demoliendo así como así los cómodos prejuicios de un hombre honesto y trabajador. O los míos, si vamos al caso.
En lo sucesivo, tengan todos la amabilidad de comportarse de acuerdo a mis preconceptos, y evitarme disgustos. Se los agradeceré con una sonrisa al mejor estilo oriental. O no, ya no estoy seguro de nada.

Buenas noches

5 comentarios:

~*Nyx*~ dijo...

Esto es culpa del fenómeno de la globalización, claro está. Antes la gente vivía estrictamente dentro de sus correspondientes estereotipos, más por desconocimiento que por circunspección.

Una vez abiertas las fronteras al intercambio cultural y al viva la pepa, ya no existe una cultura definida... todo este mundo es una albóndiga podrida, yo no sé por qué no me voy a otro planeta donde se evite tanta homogeneidad desvergonzada.

En la cuadra de mi casa hay un quiosco de rusos y le juro que no sólo los he visto tomando Sprite (con sorbete), sino que encima... y esto es fuerte... son de hablar muy poco, poco y nada! La verguenza de Dostoievski son estos desgraciados.

Ah... cómo se ha perdido la cosa exótica, la cosa típica, la actitud foránea. Qué vulgaridad!

Bugman dijo...

Usted lo ha dicho, señorita, de su teclado salen las verdades como poroto de la chaucha. Mañana estoy viajando a Tucumán, y más vale que encuentre multitudes masticando caña de azúcar y peleándose a cabezazos, porque si no...

Anónimo dijo...

Estimado bugman, en tucuman lo mas probable es que encuentre tucumanos mascando coca e introduciendose bicarbonato para cortar la acidez que llevan en los frasquitos de rollos de fotos.
Cuando ud vea coca y bica en los carteles a eso se refiere. Son pintorescos.. si....bue.... en fin....

GABRIEL dijo...

Los Sin-logismos de Bugman son geniales, sobretodo el de este articulo. Felicitaciones, un blog con la ironía y sarcasmos adecuados, tanto que parecen pertenecer a un inglés y no a un argentino. No me digas que no juegas al fútbol ni te gusta el bife de chorizo.

Saludos,
S.XXI

Bugman dijo...

Caramba, estimado Gabriel, le agradezco sus elogios, (aunque que me digan que no parezco argentino sino inglés es uno de los más extraños que me hayan hecho nunca). Para su información, está en lo correcto sobre el fútbol (ni lo juego ni me gusta), pero no sobre el bife de chorizo (vamos, no me diga que a usted tampoco le gusta). Bienvenido al selecto grupo de lectores, póngase cómodo!

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