domingo, 14 de octubre de 2012

El vientre de un blogger. (III)




(Viene de la segunda parte )

Los estudios prequirúrgicos, consistentes en un electrocardiograma y análisis de sangre y orina (a esa altura ya empezaba a conocer a mis leucocitos y hematíes por sus primeros nombres) arrojaron resultados normales. De manera que no existía impedimento alguno para que me realizaran el examen que con esa afición  por el eufemismo los doctores llaman invasivo, porque vejatorio suena un poquito fuerte.

El gastroenterólogo me explicó el procedimiento, en ese tono tranquilo que suele tener el que no va a someterse a nada de lo que describe : el día anterior debía someterme a una especie de purga, el estudio se haría bajo anestesia general, si se encontraba alguna porquería durante la operación normalmente se podía extraer ahí mismo sin inconvenientes, y una serie de etcéteras que no vienen al caso. O a lo mejor sí vienen al caso, pero ahora mismo no los recuerdo.
Fijamos la fecha de la práctica para que fuera un lunes, de modo que la preparación (sobre cuya importancia el facultativo fue muy enfático) pudiera hacerse con toda tranquilidad el domingo.
Salí del consultorio con la receta para un purgante (y con "receta" me refiero a "prescripción", no a que me hayan dado la lista de ingredientes y el modo de preparación)  y dos hojas de instrucciones escritas para su uso.

El domingo me levanté tarde, como de costumbre. Al mediodía almorcé liviano según el instructivo. Y exactamente a la hora 17, procedí a tomarme la primera de dos botellitas de un líquido de sabor llamativamente repugnante, incluso mezclado con jugo de naranja como me habían recomendado. Y luego cuatro vasos de agua (un litro, aproximadamente). Y me senté a esperar. Y durante treinta minutos no sucedió nada (*).

Y de pronto, la polifonía ventral. Por debajo de mi ombligo se escuchaban gorgoteos, efervescencias, discurrir de fluidos y otros sonidos que podían ser tanto de origen orgánico como industrial. No tuve tiempo de proceder a una identificación más detallada, porque la algarabía vino de la mano de una urgencia perentoria, un llamado primigenio a la evacuación inmediata.

El bicho kik-mafgogt de la región costera de Guinea-Bissau construye su nido utilizando partes desprendidas de las corazas térmicas de transbordadores espaciales. Debido a la escasez de este material, la mayoría de los bichos  kik-mafgogt no poseen nido propio y tienen que alquilar.

No, el párrafo anterior no fue un error, fue una distracción. Es que realmente no se me ocurre la manera de relatar la experiencia de sentir que todo lo que alguna vez estuvo adentro del cuerpo se está saliendo por la escotilla de los desperdicios. No se me permitía ingerir nada sólido, se me compelía a beber litros de agua y la química de mi intestino había sido modificada para que se negara a realizar absorción alguna. Si combinamos eso con un riñón contento, probablemente hubiera hecho negocio instalándome en el excusado con una TV, un par de libros y doce botellas de agua.

El pináculo de la incomodidad se produjo a la hora 22. En ese momento, siguiendo fielmente las instrucciones, bebí el contenido de la segunda botellita de purgante. (Hay que decir que el líquido era fluido y transparente, lo cual considero una estafa. Algo de sabor tan horrendo debería presentar un aspecto acorde, ser color verde arveja, burbujear, acreditar densidad y emitir miasmas). Esta vez tuve que tomar dos litros de agua (unos ocho vasos) sin pausa. 
¿Alguna vez bebieron dos litros de agua de una sola vez? Ya me parecía. El estómago humano tiene una capacidad de unos 50 mililitros, pero es muy elástico y se puede expandir unas 80 veces para contener hasta cuatro litros. Dejando de lado estos detalles técnicos que algún estudiante de anatomía estará refutando en este momento, el efecto fue que quedé con la panza henchida como si estuviera embarazado, aunque por los dolores y rumores que provenían de esa especie de globo de piel en la que se había convertido mi abdomen lo más probable era que estuviera gestando un alien.
Volver el estómago a un volumen manejable me llevó gran parte de la noche, y requirió expeler líquidos por todas las vías imaginables. Sí, también en forma de lágrimas.

Y  llegó el lunes y mi visita a la clínica, y luego de quitarme la ropa y ponerme esa bata de papel tan elegante que nos dan en las clínicas me acostaron en una camilla y me pasearon por los pasillos permitiéndome revivir la remanida escena de cualquier película que incluya a un paciente trasladado en camilla por los pasillos de una clínica: las luces del techo pasando a gran velocidad.
Llegamos a una especie de quirófano, una doctora me saludó cordialmente informándome a su vez que ella sería la responsable de lo que me fueran a hacer a continuación. ¿Tenía yo alguna pregunta que hacer? No, ninguna. A esa altura y con la novedosa experiencia del día previo mi nivel de curiosidad estaba cerca del de un helecho. 
Otra persona asomó su cara dentro de mi campo visual y se presentó como el anestesista. Me advirtió del leve pinchazo que habría de sentir cuando me introdujera la vía en el brazo (y luego lo hizo). Acto seguido dijo : "Acabo de darte algo que te va a relajar".

Fundido a negro.

Algunas personas me habían contado que la sensación al ser sometido a anestesia total era parecida al sueño, aunque con una transición más rápida desde la vigilia. Otros me relataron una especie de comodidad instantánea seguida de narcosis.
Nada de eso me sucedió.
Si tuviera que hacer una analogía para explicar lo sucedido, yo diría que tomaron mi vida, cortaron aproximadamente una hora y empalmaron. 
Durante esa hora puede que me hayan practicado el estudio de marras, o también que me hayan disfrazado de oso panda, y se hayan sacado fotografías conmigo en poses ridículas. Cualquier cosa puede haber sucedido en ese espacio de tiempo que me fue arrebatado. Al menos cuando desperté en una habitación de la clínica, (a mi parecer completamente dueño de mis facultades, pero según testigos arrastrando las palabras como un beodo) no encontré marcas, pinturas o elementos extraños en mi cuerpo. Continúo sosteniendo que esos mordiscos en el cuello los traía desde antes.

Al rato vino a la habitación  la doctora que me había hecho (suponemos) el estudio anunciando que lo único que habían encontrado era un pólipo minúsculo y que lo habían extirpado de puro aburridos, nomás. Podía buscar en unos días el resultado de la biopsia que le harían a la simpática carnosidad, pero no había nada de qué preocuparse.
Sí, claro. Ella no tendría nada de qué preocuparse. Yo no tenía en mente otra cosa que mi insuficiencia excretora, y si bien en aquél instante mis conductos estaban más limpios que una acera noruega, la causa de mis males no había sido descubierta. 

Y como suele ocurrir, los médicos se encogieron de hombros, y le echaron la culpa de todo al stress. Yo también hubiera podido hacerlo. 


Epílogo

La preparación para el ...lo que sea que me hayan hecho en esa hora desvanecida, me dejó unas bonitas almorranas y la aniquilación total de mi flora intestinal. 
Lentamente, con ayuda de yogures y semillas he recuperado parte de mis funciones perdidas. 
Ya no tengo una regularidad helvética, y ya no puedo estar tranquilamente confiado en la calidad y cantidad de mi producción. 
Y las urgencias pueden encontrarme en cualquier parte.
Evidentemente lo que yo poseía era un don y lo he perdido, no sabemos si transitoriamente o para siempre.

Y mientras desayuno yogures morados rociados con comida para pájaros, me consuelo pensando que he sido capaz de contar esta historia de ribetes escatológicos sin haber escrito ni una sola vez la palabra "caca".

Buenas noches.



(*) Esto no es estrictamente cierto. Sucedieron cosas, pero ninguna relacionada con el tema principal de este artículo. Por ejemplo, a través de la ventana vi a una paloma defecando en la terraza. Y me dio envidia. Ahora que lo pienso, eso sí está un poco relacionado con el tema principal. Pero bueno, ya está escrito.

19 comentarios:

Hugo dijo...

Me alegra que haya salido de ese atolladero, don Bugman.

Laura dijo...

Cuanto lo entiendo don Bug..el tema "Cacona" no se trata con elegancia siempre..pero Ud lo ha conseguido. Felicitaciones

Me pasa el nombre purgante ? es para una amiga..

Anónimo dijo...

Hay gente que de puro jodona se hace una colonoscopia por año. Acaso le advirtieron que dentro de 4 añitos hay que hacerla de nuevo?. Ya que esta complete con el resultado de la biopsia, asi aprendemos otro poquito. Le recomiendo Psyliumm y va a andar como un relojito.

Anónimo dijo...

Uy, ahi en el blog Coscorrones hay dos simuladores, uno para aprendizaje de gastroenterologos y otro para ginecologos. Me estaba entrando la curiosidad. Como tendra el transito esa niña del citado blog.

carancho dijo...

Bueno, me alegro de que no haya sido nada grave, Don Bugman.
Qué feo lo de las hemorroides. Muchos baños de malva amigo.
Saludos. Y no se preocupe, ya vendrán tiempos peores.

RPR dijo...

Usted es magnífico, pero eso ya lo sabe.

Pablo dijo...

Mi conclusión después de leer la serie es que usted es un tipo de una gran vida interior.

Nefertiti dijo...

Va a convertirse en el primer ser humano de sexo masculino en hablar del "tránsito lento", un tema exclusivamente femenino

chinoenbici dijo...

Por un instante me sentí espejo deforme de su padecer. Me cuenta como sigue? Asi no hago el presencial de la abducción extraterrestre.
Tome mucha agua y modere los cereales de alambique que pueden operar en contra de los objetivos libertarios.
Que recobre la senda del reloj!

Elvis dijo...

Le deseo fervientemente que vuelva a recuperar sus facultades en forma de regularidad. Y que yo no esté allí para verlo...
Saludos.

Yoni Bigud dijo...

Entonces usted acudió al profesional de la medicina (no corriendo pero más o menos) sin motivo alguno. Podemos concluir que el único requisito que debe poseer cualquier desorden en su salud para conducirlo directo al quirófano es la persistencia. Pedazo de flojo. Bueno... flojo no sería la palabra adecuada. Está bien, pedazo tampoco. Pero la idea es esa.

Muy buenas las tres partes. Bueno, partes... partecitas.


Un saludo.

Bugman dijo...

Hugo, bueno, salido...salido...

Laura, gracias, no creo que quiera someter a su amiga a lo que ese producto provoca. A no ser que no sea su amiga en realidad.

Anónimo, sí, dentro de 3 o 4 añitos hacemos otra. No nos privamos de nada.

Anonimo, Oh.

carancho, las almorranas se curaron solas. Así es el cuerpo.
Muchas gracias.

RPR, caramba, muchas gracias. ¡Le juro que no, que no lo sabía!

Señor Pablo, mire, no tanto. Sobre todo después de arrasar con purgantes a cada microorganismo residente.

Nefertiti, yo prefiero llamarle "desequilibrio en la balanza digestiva"

chinoenbici, comparado con lo que se relataba en la primera parte, mucho mejor. Comparado con las épocas doradas de la excelencia peristáltica, bastante peor.

Elvis, algunas cosas no regresan. Como el cabello. Se puede vivir con ello, o sin ello.

Señor Bigud, sólo seguí el protocolo. No me salteé ninguna parte. Y ahora sé mucho más sobre mí que antes. No es que eso sea algo necesariamente bueno.





Sandra Montes dijo...

Hola
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JuanRa Diablo dijo...

Esto ha sido la arquitectura del bajo vientre, la poesía del retortijón, el arte inspirado por la brisa sobre la flora y fauna intestinal. ¡Ni los facultativos lo expresarían mejor!

Creo yo, sinceramente, que si sus tripas tuvieran cuerdas vocales le habrían gritado una y mil veces: ¡¡BASTA YA!! ¡¡SIMPLEMENTE NO NOS APETECE ACUMULAR EXCESOS DE PRODUCCIÓN!!

Buenas noches, sí, que descanse

Bugman dijo...

JuanRa Diablo , muchas gracias, quién dijo que la escatología no podía expresarse con decencia.

Anita dijo...

Sos genial.

fdelcampo dijo...

¿qué se le puede decir?
Master!!!

El Señor F. dijo...

El Activia es un camino de ida, Bugman, tenga cuidado.

(lo felicito por no haber llamado caca a la caca, a todo esto. Y ni siquiera dijo popó. Notable)

El Señor F. dijo...

Pd: Espero que su experiencia en el purgatorio no le haya dejado consecuencias teológicas.

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