martes, 28 de diciembre de 2004

BALANCE DE FIN DE AÑO? CONTRATE A UN PROFESIONAL

Existe una malsana costumbre que aflora en esta época del año y que consiste en hacer un balance personal. Cual si fuéramos una empresa, ponemos en una columna los aspectos positivos del período, en otra los negativos y así, más o menos arbitrariamente decidimos que éste fue un buen o mal año.
Por supuesto que yo estoy en contra de tal cosa, como ya habrán podido imaginar.
En mi humilde opinión (bueno, está bien, mis opiniones no tienen nada de humildes) las técnicas contables deben quedar circunscriptas a los inhóspitos parajes de los números y ser ejercidas por personas desalmadas, es decir, contadores.
Y es que ellos saben hacer esas cuentas incomprensibles que dicen que si a uno le deben plata eso es bueno y se considera como si ya le hubieran pagado, por más que nuestro deudor esté juntando caracoles en una playa de Australia.
Verán, todos los años yo le digo a mi contador que me haga la Declaración Jurada del Impuesto a las Ganancias. Le pido que ejerza algo de su magia negra y logre que yo pague lo menos posible, como hace todo ciudadano en su sano juicio. Antes de darle mis papeles yo hago una cuenta estimativa: digamos que calculo que cobré 50 y gasté 30, entonces me quedan 20 y le tengo que dar al Gobierno, 8. Pero él aplica deducciones, prorratea alícuotas, actualiza coeficientes, ingresa débitos y anticipos, compensa créditos y débitos y al final, oh, maravillas, me dice que pague 6. Claro que al final me cobra 2 por sus servicios, con lo cual termino pagando 8, que es exactamente lo que yo había calculado. Y por supuesto no me quejo porque para mí es más importante tener razón que ahorrarme unos pesos.

En el caso de los balances personales, los términos de las ecuaciones son espantosamente subjetivos. Para alguien, haber estafado a 25 personas puede ir en la columna de "Haber", mientras que para otro haber pisado una cucaracha va directamente a "Debe" y será una deuda pendiente por las próximas tres reencarnaciones.

En general los balances personales terminan siendo deficitarios, más que nada porque queda mal decir que nos fue estupendamente en medio de la reunión anual del Grupo de Autoayuda para los que ni Siquiera Llegan a la Lona.

Para terminar de una vez con estas valoraciones inexactas, propongo que se contrate a todo un Contador Público para hacer el balance personal. Pero como en general ellos están entrenados para tratar de demostrarle al Fisco lo mal que nos fue, se los debe instruir para que hagan un "Antibalance". El objetivo es que el ejercicio tenga un resultado netamente positivo. Puede ser que les resulte un poco difícil al principio, siendo estas gentes tan rígidas en sus razonamientos, pero con un poco de práctica pueden llegar a poner un signo "menos" donde había un "más" y viceversa. Una buena forma de adiestrarlos es comenzar por ponerle los zapatos al revés.
Así, donde uno hubiera puesto "Aumenté 35 kilos", nuestro Contador escribirá "Tuve un impresionante éxito en la lucha contra la desnutrición". Van viendo cómo funciona?
Como servicio a los señores Contadores que están leyendo esto, y desean entrenarse para confeccionar antibalances personales, van otros ejemplos:

Donde decía: "Vendí el anillo de matrimonio para comprar vino"
Debe decir: "Me defendí de potenciales ladrones al deshacerme de joyas superfluas"

Donde decía: "No fuí ni un solo día al gimnasio"
Debe decir: "Cuidé mi cuerpo protegiéndolo de lesiones deportivas"

Donde decía: "Me gasté un dineral en estupideces"
Debe decir: "Ayudé a la reactivación de la economía"

Donde decía: "Perdí mi trabajo por llegar tarde 32 veces"
Debe decir: "Combatí la rutina buscando nuevos horizontes"

Donde decía: "Descuidé mi higiene personal al punto en que la gente me evita"
Debe decir: "Me liberé de absurdos convencionalismos"

Donde decía: "Perdí todos mis ahorros al invertirlos en bonos Q flotantes de Namibia"
Debe decir: "Ayude a combatir la pobreza de una de las naciones menos afortunadas"

Donde decía: "Mi novia me dejó por mi mejor amigo"
Debe decir: "Ayudé a formar una pareja feliz"

Donde decía: "Me pasé todo el año escondiéndome en la empresa para evitar que me encarguen trabajo"
Debe decir: "Evité cometer errores que podrían costarle caro a mis empleadores"

Donde dice: "Me tocó vivir en este país"
Debe decir: "..."

En conclusión, es preferible no hacer balance alguno, pero si tienen que hacerlo, por lo menos déjenlo en manos de un profesional entrenado.
Se los recomiendo yo, que naturalmente, tuve un año espléndido.


Buenas Noches

6 comentarios:

Anónimo dijo...

que infortunada coincidencia con mi mensaje! tuve un hijo, perdio muchas personas... es positivo, gracias, paso del contador.

Antonio dijo...

En mi experiencia, los contadores no son desalmados. Es solo una concepcion erronea que viene de compararlos con sus parientes cercanos, los abogados.
Los contadores en cambio, o al menos los que yo he conocido, solo son infelices.

Bugman dijo...

Antonio, es proverbial que los abogados y también los escribanos no tienen alma inmortal. Los contadores tal vez la tengan, pero disimulan. Y sí, por definición tienen que ser infelices. Creo que es un requisito.

Garfio dijo...

Uno más con su permiso:

Donde dice: "Le partí la cara al imbécil del vecino"

Puede ponerse:

a)"Le ahorré a mi querido vecino el trago de una operación estética"

b)"Libré al resto del vecindario de una horrible visión cotidiana"

c) (Solo si se le tiene mucha manía) "Quiero formular una denuncia contra el matón de mi vecino por agredirme con un golpe de cara en mi puño".

El Profe dijo...

¡Muy bueno! ¿Y si en el primero dirïamos: Ácabé con el símbolo de mis ataduras para librar de colesterol a mis conductos sanguíneos? ja-ja

El Profe dijo...

¡Albricias! terminé mi revisión del año 2004 y.. con ánimos para acometer el 2005

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